El índice S&P Merval cerró la primera semana de febrero en 2.853.000 puntos, un nuevo máximo nominal. Pero lo verdaderamente significativo es el registro en dólares: medido contra el contado con liquidación, el índice se ubicó en USD 2.220, superando por primera vez el récord de USD 1.800 alcanzado en la euforia post-electoral de enero de 2018. El mercado argentino ya no está en modo recuperación; está en modo repricing estructural.
La tesis detrás del rally
El combustible del rally tiene nombre y apellido: desregulación. El paquete de reformas que el gobierno viene implementando desde mediados de 2025 — con la Ley de Bases como marco habilitante y una batería de decretos sectoriales como herramienta de ejecución — está redibujando la estructura de rentabilidad de sectores enteros de la economía.
El mercado no está comprando solo la mejora de resultados del próximo trimestre. Está descontando un cambio de régimen. Las empresas argentinas operaron durante décadas bajo un esquema de precios regulados, restricciones cambiarias y marcos normativos que comprimían artificialmente su rentabilidad. La remoción de esas restricciones libera valor que estaba atrapado en los balances.
Energía: el sector estrella
El sector energético concentra la mayor convicción del mercado. YPF acumula una suba del 42% en dólares en lo que va de 2026, cotizando a USD 38,50 por ADR en Nueva York. Pampa Energía avanzó 38% hasta USD 82, y Vista Energy sumó 35% para ubicarse en USD 61.
Los catalizadores son concretos. La liberación de precios del gas en boca de pozo, implementada en etapas desde octubre de 2025, permitió que el precio doméstico converja al 78% de la paridad de exportación. Para las productoras de Vaca Muerta, esto se traduce en un incremento de márgenes EBITDA de entre 8 y 12 puntos porcentuales según estimaciones de Balanz Capital.
El gasoducto Néstor Kirchner, operando a plena capacidad desde el tercer trimestre de 2025, habilitó volúmenes de transporte que antes eran cuello de botella. Y el proyecto de GNL — Argentina LNG, liderado por YPF y Petronas — se encamina a una decisión final de inversión en el segundo semestre de 2026, lo que podría destrabar compromisos de capital por USD 30.000 millones en la próxima década.
Bancos: la jugada crediticia
El sector financiero es el segundo gran beneficiario, con subas del 28% promedio en dólares. Grupo Galicia lidera con una apreciación del 33%, seguido por Banco Macro (+27%) y BBVA Argentina (+25%).
La tesis es directa: el crédito al sector privado en pesos creció 12% real interanual en enero, la primera expansión sostenida en tres años. Los préstamos hipotecarios UVA se reactivaron con fuerza — $450.000 millones originados solo en enero — y las líneas comerciales empiezan a traccionar. El ratio de préstamos sobre depósitos, que había caído al 24% en el punto más bajo del ciclo contractivo, ya recuperó al 38%. El promedio histórico es 55%, lo que sugiere un recorrido largo por delante.
El negocio de intermediación financiera, comprimido durante años por la predominancia de las Leliqs y otros pasivos del BCRA, está volviendo a su función natural. Un banco que presta a empresas y familias en lugar de financiar al Tesoro es un banco más rentable. Y el mercado lo está poniendo en precio.
Telecomunicaciones y consumo: las apuestas rezagadas
Los sectores más rezagados podrían ofrecer las mejores oportunidades de aquí en adelante. Telecom Argentina y Cablevisión Holding acumulan subas más modestas del 18% y 15% en dólares respectivamente. La desregulación del sector — particularmente la convergencia de licencias y la flexibilización de precios de los planes — todavía está en fase de implementación, y el mercado espera señales más concretas.
En consumo masivo, Arcor — que cotiza en el panel general — y Molinos Río de la Plata muestran valuaciones atractivas. Con un ratio precio/ventas de 0,4x, el sector descuenta un escenario de estancamiento del consumo que las últimas mediciones de ventas minoristas empiezan a contradecir. Las ventas en supermercados crecieron 2,1% real interanual en diciembre, el primer registro positivo en catorce meses.
Valuaciones: caras o baratas
La pregunta obligada cuando un mercado toca máximos es si queda recorrido. El Merval opera a un price-to-earnings de 9,8 veces las ganancias estimadas para 2026. Para contextualizar: Brasil cotiza a 8,5x (con una prima de riesgo país de 210 puntos), Chile a 13,2x, Colombia a 10,1x y México a 11,8x.
Si Argentina logra consolidar el riesgo país en la zona de 600 puntos y la macro sigue en el sendero actual, una convergencia hacia un múltiplo de 12x — el promedio de emergentes comparables — implicaría un upside adicional del 22% desde los niveles actuales. Y eso sin contar la expansión de ganancias que los analistas proyectan para el segundo semestre.
Riesgos a monitorear
Ningún rally es lineal. Los riesgos que el mercado subestima incluyen el impacto de una eventual suba de tasas de la Fed — los futuros descuentan un recorte en junio que podría no materializarse —, la dinámica electoral de medio término en octubre que podría generar ruido político, y la ejecución concreta de las reformas anunciadas. Anunciar desregulación y ejecutarla son cosas diferentes.
Para el inversor sofisticado, la estrategia es clara: mantener exposición al mercado argentino con sesgo hacia energía y bancos como posiciones core, y rotar gradualmente hacia sectores rezagados donde el repricing todavía no ocurrió. El Merval en máximos no significa que la fiesta terminó; significa que el mercado empezó a creer que Argentina puede ser un país normal. Y eso, en términos de valuación, recién empieza.